La superficie del agua está totalmente lisa, y veo mi reflejo en ella. Estoy en una barca que se encuentra quieta en el centro de un inmenso lago rodeado de montañas grises. El cielo es de un azul grisáceo.
En la barca hay dos remos. Me apetece remar, así que los cojo y me pongo a ello. Al entrar en el agua, los remos forman pequeñas ondas y remolinos. Pero la calma sigue reinando sobre el lago.
Avanzo unos metros remando despacio. Me relaja mucho la sensación de calma. Cierro los ojos y dejo que la suave brias que provoco en mi espalda al moverme me acaricie.
Empiezan a aparecer unas nubes sobre las montañas. Pasan por encima de ellas y bajan por la ladera, extendiéndose por el lago. Empieza a haber niebla, pero el lago sigue en calma.
La niebla se cierra por completo. Tranquilo, calmado y sin prisa, sigo remando. Me dejo llevar por la sensación de paz interior mientras me adentro en la niebla.
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